San Gregorio de Nisa, santo del dia 10 de enero. - Novumjerusalem

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San Gregorio de Nisa.
Santo del día 10 de Enero.
Gregorio de Nisa ha sido reconocido unánimemente como una de las figuras más atractivas del siglo IV, como el hombre de más vasta cultura filosófica y teológica de esa época, y como uno de los pensadores más relevantes de la patrística griega.
Gregorio desciende por línea paterna de una importante familia cristiana, originaria del Ponto, que sufrió persecución por confesar a Cristo; por línea materna, provenía de una poderosa familia de Capadocia. La familia de Gregorio era hondamente cristiana. Numerosa y santa, aquella familia conservaba una viva impronta de Orígenes, recibida a través de San Gregorio de Taumaturgo. En su Vida de Macrina, Gregorio relata la última conversación con su hermana, Santa Macrina, evocando la fortaleza cristiana de la familia y el ambiente de piedad en que transcurrieron los primeros años de su vida.
San Basilio fue nombrado obispo de Cesarea de Capadocia en el año 370. Durante aquellos años, la fe proclamada por el Concilio de Nicea (año 325) estaba siendo combatida y criticada duramente. San Basilio intentó agrupar en torno a sí a hombres brillantes y fuertes, y logró que su amigo Gregorio de Nacianzo fuera elegido obispo de Sásima; en el año 372, consiguió que su hermano Gregorio fuera elegido para el obispado de Nisa. No mucho tiempo después, en el 379, murió San Basilio, y Gregorio, que se sentía su heredero espiritual, pasó a ocupar un primer plano en la defensa de la fe, en la predicación y en la redacción de numerosos escritos espirituales.
Gregorio de Nisa asistió al Concilio Ecuménico de Constantinopla (381), donde fue escuchado con especial veneración e influyó esencialmente, junto con San Gregorio de Nacianzo, en las decisiones de mayor relevancia. Allí pronunció Gregorio la oración fúnebre por Melecio, cosa que muestra la estima del Concilio por su persona y su elocuencia. En el año 383, pronunció en Constantinopla su discurso Sobre la divinidad del Hijo y del Espíritu. Dos años más tarde, hizo la oración fúnebre de la princesa Pulqueria y, poco después, la de la emperatriz Flacila.
Los últimos años en la vida de Gregorio de Nisa fueron enormemente fecundos e intensos, también desde el punto de vista literario: prosiguió la labor de San Basilio en el terreno teológico, redactó los escritos más directamente pertenecientes a su doctrina espiritual y culminó diversos escritos de madurez (Homilías sobre el Cantar de los Cantares, Vida de Moisés, Qué significa el nombre de cristiano, Sobre la perfección cristiana y La enseñanza de la vida cristiana).
La última noticia que poseemos de su vida es su asistencia al sínodo de Constantinopla en el año 394.
La figura de Gregorio de Nisa merece una atención esmerada. Él no fue sólo un hombre apasionado por la cultura de su época, un importante filósofo y un teólogo de gran rigor especulativo y de una sugerente visión de la historia de la salvación, sino también uno de los autores claves de la teología espiritual del Oriente y un eslabón imprescindible en la gran tradición que va desde San Ireneo y Orígenes hasta Dionisio Aeropagita. Sus sermones litúrgicos son de una gran belleza y un testimonio de primer orden sobre la consolidación de los ciclos litúrgicos.
RCCES Nueva Jerusalen.
Insurgentes No. 174 Col. Centro.
Xalapa, Veracruz.             
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