San Alfonso María de Ligorio, santo del día 1 de agosto. - Novumjerusalem

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San Alfonso María de Ligorio
Santo del día 01 de Agosto.
 San Alfonso nació en Nápoles el 27 de Septiembre de 1696. Sus padres Don José de Liguori y Doña Ana Cavalieri eran de familias nobles y distinguidas.
 
Era un "niño prodigio" con gran facilidad para los idiomas, ciencias, arte, música y demás disciplinas. Empezó a estudiar leyes a los 13 años y a los 16 años presentó el examen de doctorado en derecho civil y canónico en la Universidad de Nápoles.
 Para prepararse a los estudios jurídicos, Alfonso tuvo que adquirir todos los conocimientos literarios, científicos y artísticos indispensables en un joven de su alcurnia. Ilustres maestros llegaban diariamente a su casa para iniciarle en los secretos de la sabiduría. Aprendió las lenguas clásicas y las modernas, ciencias exactas y ciencias naturales; retóricas, historia y geografía. Diariamente se pasaba tres horas tocando el clavicordio, y como al principio aquello se le hacía una penitencia, su padre le dejaba con su instrumento, y cerraba la puerta con llave. Ya viejo, se lamentaba amargamente de haber perdido tanto tiempo en estas niñerías; «sin embargo—añadía—, era preciso obedecer a mi padre». Con el mismo rigor tuvo que andar al internarse en el bosque enmarañado de las leyes napolitanas: derecho romano, derecho canónico y derecho feudal, constituciones normandas, capitulares angevinas, pragmáticas aragonesas, decretos de los virreyes españoles, usos, gracias y privilegios particulares. Sólo una hora de recreo le concedía diariamente el implacable marino. Durante ella conversaba con sus amigos, paseaba o jugaba a las cartas.



En 1715 ingresó en la Cofradía de los Doctores y se dedicó a la asistencia de los enfermos más pobres internados en el hospital de Nápoles, Santa María del Pueblo, siniestramente llamado "de incurables".

Alfonso ejerció la abogacía con arrolladores y continuos éxitos. Pero al décimo año de su experiencia en tribunales, paso una durísima prueba y maduró en el la elección por la vida sacerdotal.
 El 27 de Agosto de 1723 delante de la imagen de la Virgen prometió consagrarse al servicio exclusivo de Dios y de los necesitados, y de convertirse al sacerdocio.

A los treinta años cumplidos, el 21 de Diciembre de 1726, recibió la ordenación sacerdotal.
Se insertó inmediatamente y a tiempo completo en la actividad pastoral de la diócesis de Nápoles en favor de la gente de los montes y del campo, compartiendo con ellos las incomodidades.

En el verano de 1730 en Scala, un pequeño pueblo de Salernitano, en los coloquios tenidos con Sor María Celeste Crostrarosa, San Alfonso maduró la convicción de ser llamado por Dios para fundar una congregación de sacerdotes y laicos para la evangelización y salvación de los más pobres.
 

El nacimiento oficial y solemne de la Congregación del Santísimo Redentor tuvo lugar en Scala el 11 de Noviembre de 1732. El 25 de febrero de 1749 fue aprobado conjuntamente con la regla de Benito XIV, quien hacia el año 1750 compuso una gramática Italiana.
Como escritor, Alfonso era popular. Publicó ciento once obras, entre grandes y pequeñas, algunas de las cuales han alcanzado decenas de ediciones, como las visitas al SS., Las Máximas Eternas, La Práctica de Amar a Jesucristo. Su obra más bonita son las Glorias de María, que registró una de las mayores tiradas entre las obras marianas de todos los tiempos, un millar de ediciones en 1750.Además de escritor y pintor fue un valiosísimo músico. Su canción más célebre, rica en auténticos valores espirituales y poéticos es «Tú Bajas de las Estrellas», un canto navideño compuesto y musicalizado en 1755 durante la predicación de una misión.

Fue nombrado obispo por el Papa Clemente XIII el 9 de Marzo de 1762. Su ordenación episcopal fue el 20 de Junio en la Iglesia de Sta. María, en Minerva. Como obispo se mostró cuidadoso, atento y paternal con los pobres y los seminaristas, en quienes veía prolongar la acción de la Salvación de Cristo.

Estuvo 13 años de obispo; visitó cada dos años los pueblos. En cada pueblo de su diócesis hizo predicar misiones, y él predicaba el sermón de la Virgen o el de la despedida.
Vino el hambre y vendió todos sus utensilios, hasta su sombrero y anillo y la mula y el carro del obispo para dar de comer a los hambrientos. Cuando le aceptaron su renuncia de obispo exclamó: Bendito sea Dios que me ha quitado una montaña de mis hombros.

Dios lo probó con enfermedades. Fue perdiendo la vista y el oído. "Soy medio sordo y medio ciego - decía - pero si Dios quiere que lo sea más y más, lo acepto con gusto".

Su delicia era pasar las horas junto al Santísimo Sacramento. A veces se acercaba al sagrario, tocaba a la puertecilla y decía: "¿Jesús, me oyes?"

Le encantaba que le leyeran Vidas de Santos. Un hermano tras otro pasaban a leerle por horas y horas.

Preguntaba: ¿Ya rezamos el rosario? Perdonadme, pero es que del Rosario depende mi salvación . "Traedme, a Jesucristo", decía, pidiendo la comunión.

En el 1772, elegido Papa Clemente XIV, San Alfonso pidió ser exonerado de la dignidad episcopal con motivo de su avanzada edad y de la artrosis cervical que lo había afectado. En el 1775 Pio VI no pudo negarle la solicitud de su renuncia porque ya el santo se encontraba en una situación que daba lástima, medio ciego y sordo, tan oprimido por tantas enfermedades que ya no parecía más ser un hombre. Murió serenamente el 1 de Agosto de 1787.
RCCES Nueva Jerusalen.
Insurgentes No. 174 Col. Centro.
Xalapa, Veracruz.             
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